Paraíso, Tabasco: un territorio en transformación

Debora Lithgow,  Juan Von Thaden-Ugalde, Gilberto Binnqüist-Cervantes,  Lidia Rosendiz-Tovilla y Sandra Dimas-Manríquez

En los últimos años, Paraíso, Tabasco, ha llamado la atención en el sureste del país. Su costa, su tradición pesquera y agrícola, y la llegada de nueva infraestructura como la Refinería Olmeca de Dos Bocas han impulsado cambios visibles en su paisaje, hoy observados con apoyo de imágenes satelitales.

Dos proyectos recientes desarrollados desde la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, y el Instituto de Ecología, A.C. (INECOL) utilizaron imágenes satelitales y sistemas de información geográfica para entender cómo ha cambiado el paisaje de Paraíso y su costa en los últimos años. 

El municipio de Paraíso ha registrado un aumento poblacional del 65% entre 1990 a 2020, lo que ha incentivado un crecimiento de los asentamientos humanos de manera muy acelerada (Figura 1). Sin embargo, este crecimiento también genera un fenómeno conocido como opresión costera: una condición que ocurre cuando los ecosistemas costeros quedan “atrapados” entre el avance del mar y las barreras físicas o cambios de uso del suelo hacia tierra firme. Este proceso limita la capacidad natural de playas, humedales y manglares para adaptarse a la erosión, las inundaciones o el aumento del nivel del mar.

Pero, ¿por qué es importante conocer estos cambios? Porque lo que hoy ocurre en el territorio define cómo se vivirá mañana. Entender cómo crece Paraíso abre oportunidades para mejorar la planeación urbana, proteger áreas naturales, fortalecer actividades locales como la pesca y el turismo, y aprovechar mejor los servicios que brindan los ecosistemas costeros. Las imágenes satelitales permiten ubicar zonas con alto valor ambiental y espacios donde el desarrollo podría orientarse de forma más ordenada. Al mismo tiempo, el crecimiento acelerado también plantea desafíos: influye en la disponibilidad de agua, incrementa el riesgo de inundaciones, reduce áreas verdes y presiona manglares y humedales que funcionan como barreras naturales. Contar con esta información ayuda tanto a impulsar un desarrollo más equilibrado como a anticipar problemas y reducir la vulnerabilidad de las comunidades costeras.

En este contexto, el uso de imágenes satelitales permite observar el paisaje de Paraíso desde otra perspectiva y seguir los cambios casi en tiempo real: dónde se conservan áreas verdes, qué zonas mantienen manglares saludables o dónde existen oportunidades para un crecimiento más ordenado. Al mismo tiempo, ayudan a identificar espacios vulnerables. Además de apoyar a investigadores, esta información puede servir a autoridades y comunidades para planear mejor el uso del suelo, fortalecer actividades locales como la pesca y el turismo, y diseñar estrategias que protejan la costa. Así, la tecnología se convierte en una herramienta que no solo muestra los retos, sino que también abre caminos hacia un desarrollo más equilibrado y resiliente.

Un ejemplo claro de lo que revelaron estos estudios es cómo ciertas zonas del municipio que hace una década estaban dominadas por vegetación y áreas rurales hoy aparecen ocupadas por nuevos asentamientos, vialidades e infraestructura. Al mismo tiempo, las imágenes muestran tramos del litoral donde la playa se ha reducido y los manglares han perdido continuidad, mientras que en otras áreas aún persisten parches de vegetación que funcionan como barreras naturales frente a inundaciones. Este contraste permitió identificar tanto zonas prioritarias para conservación como espacios donde el crecimiento urbano podría planearse mejor, mostrando de manera visual cómo el territorio se transforma y dónde aún existen oportunidades para proteger los ecosistemas costeros.

Paraíso, Tabasco, vive una transformación acelerada: crece la ciudad, se reconocen áreas naturales clave y se identifican retos costeros, aportando información valiosa para planear mejor.